El almendro en La Mancha, descubre como se logra una cosecha excepcional

El Almendro Alpinu.

La imagen de un almendro en La Mancha cargado de frutos forma parte cada vez más de nuestro paisaje. Y no es casualidad. El clima, las horas de sol y las características del terreno convierten esta zona del centro de España en un entorno especialmente favorable para el cultivo del almendro.

Pero para que una almendra llegue a nuestras manos tienen que pasar muchos meses. Desde las primeras flores que aparecen cuando todavía estamos despidiendo el invierno hasta la cosecha de finales de verano, el árbol atraviesa distintas etapas en las que el clima y el cuidado del cultivo tienen mucho que decir.

En Alpinu conocemos bien este proceso. Nuestros almendros crecen en La Mancha y seguimos de cerca cada fase hasta que llega uno de los momentos más esperados del año: la cosecha de la almendra.

¿Por qué La Mancha es una buena tierra para el almendro?

El almendro es un árbol bien adaptado a los ambientes mediterráneos secos. Las condiciones propias de La Mancha encajan especialmente bien con sus necesidades: muchas horas de sol, veranos calurosos, precipitaciones limitadas y terrenos con un buen drenaje.

La elevada insolación tiene un papel importante durante el desarrollo del cultivo. La luz favorece la actividad fotosintética del árbol y acompaña tanto su crecimiento como el proceso de maduración del fruto.

Eso sí, hablar de un cultivo adaptado a zonas secas no significa que el agua deje de ser importante. Como ocurre con cualquier cultivo, es necesario mantener un equilibrio adecuado: un estrés hídrico excesivo puede afectar al desarrollo y al rendimiento del árbol.

No todo consiste, por tanto, en tener muchas horas de sol. Sol, tierra, agua y conocimiento del cultivo trabajan juntos durante todo el ciclo.

El almendro en La Mancha. Alpinu, frutos secos de calidad

Del almendro en flor a la almendra: un proceso de varios meses

Cuando vemos una almendra preparada para recoger puede parecer que todo ha ocurrido rápidamente, pero su historia comenzó muchos meses antes.

Os explicamos como es la floración del almendro en La Mancha.

Floración del almendro

Entre febrero y marzo llega uno de los momentos más bonitos del año: la floración.

Las flores aparecen antes que las hojas y transforman por completo el aspecto de los almendros. Es también una etapa delicada, especialmente por el riesgo de que se produzcan heladas tardías.

Cuajado y crecimiento

Con la llegada de la primavera, y tras la polinización, comienza a desarrollarse el fruto del almendro en La Mancha.

Poco a poco, aquella flor que apareció a finales del invierno da paso a una pequeña almendra que irá aumentando de tamaño durante los meses siguientes.

Maduración durante el verano

El verano marca otra etapa fundamental.

Las altas temperaturas y las muchas horas de luz características de La Mancha acompañan al fruto durante su desarrollo y maduración.

Por fuera todavía encontramos una envoltura carnosa. En su interior, mientras tanto, se está formando la parte que todos reconocemos cuando pensamos en una almendra.

La cosecha de la almendra

A finales del verano y con la llegada del otoño comienza la recolección de la almendra.

Una de las señales más visibles de que el fruto está alcanzando su momento es que la envoltura exterior comienza a secarse y abrirse, dejando a la vista la cáscara dura.

Es entonces cuando meses de trabajo en el campo empiezan a dar sus frutos.

Estamos tan acostumbrados a ver las almendras ya peladas que resulta fácil olvidar cómo son realmente cuando están en el árbol.

¿Sabías que la almendra que comemos es una semilla?

El fruto está formado por diferentes capas.

En el exterior encontramos una piel y una parte carnosa que se va secando conforme avanza la maduración. Debajo aparece la característica cáscara dura de la almendra.

Y todavía tenemos que seguir un poco más.

Dentro de esa cáscara encontramos la semilla: esa es la almendra que finalmente comemos.

Por eso, cuando durante la cosecha abrimos un fruto directamente del árbol, todavía hay bastante camino hasta llegar a la almendra que después encontramos en nuestra despensa.

Almendras Alpinu

Castilla-La Mancha, tierra de almendros

El almendro en La Mancha tiene cada vez más presencia en el paisaje agrícola.

En 2024, Castilla-La Mancha concentraba el 21,7 % de la superficie española dedicada al almendro de secano, situándose solo por detrás de Andalucía.

Además, alrededor del 79 % de la superficie española de almendro correspondía a cultivos de secano, una muestra de la buena adaptación de este árbol a las condiciones propias de buena parte del territorio mediterráneo.

Dentro de Castilla-La Mancha, provincias como Albacete, Cuenca, Toledo y Ciudad Real cuentan con una importante presencia de este cultivo.

Un paisaje que también sigue evolucionando gracias a nuevas plantaciones, mejoras en los sistemas de riego y variedades adaptadas a las características de cada zona.

¿Qué aporta la almendra?

Además de su sabor y de todas las posibilidades que ofrece en la cocina, la almendra destaca por su interesante perfil nutricional.

Contiene proteínas de origen vegetal y fibra, y buena parte de sus grasas son insaturadas. También aporta minerales como magnesio, fósforo y calcio, además de vitamina E.

Todo ello hace que las almendras sean un fruto seco fácil de incorporar a una alimentación variada: solas, tostadas, como ingrediente de recetas, en repostería o formando parte de platos tanto dulces como salados.

Y quizá después de conocer todo el proceso que existe detrás de ellas resulte todavía más fácil apreciar cada almendra.

Almendras cultivadas en La Mancha: del árbol a tu casa

Para nosotros, hablar de almendras es hablar también de campo.

En Alpinu llevamos generaciones vinculados a la agricultura y conocemos la importancia de respetar los tiempos del árbol, cuidar cada etapa del cultivo y esperar al momento adecuado para la recolección.

Porque una almendra no comienza cuando abrimos una bolsa.

Comienza meses antes, cuando florece el almendro, continúa bajo el sol manchego durante la primavera y el verano y termina, por fin, con la llegada de la cosecha.

De ahí nace nuestra forma de entender los frutos secos: del árbol a tu casa y del sol a tu boca.

El almendro en La Mancha es cada vez más protagonista del paisaje, de nuestra cultura y nuestra gastronomía.

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